Investigación aplicada y conservación del manatí: aportes estratégicos de la UJAT

El manatí antillano (Trichechus manatus) constituye un componente emblemático de los ecosistemas acuáticos del sureste mexicano, particularmente en los sistemas fluviales, lagunares y humedales del estado de Tabasco. Su presencia no solo refleja condiciones ecológicas favorables, sino que también opera como un indicador biológico del equilibrio ambiental. Sin embargo, las dinámicas contemporáneas de urbanización, contaminación y transformación territorial han generado presiones significativas sobre sus hábitats, comprometiendo su viabilidad y haciendo imprescindible una intervención científica integral.

En este contexto, la Universidad Juárez Autónoma de Tabasco (UJAT), a través de la División Académica de Ciencias Biológicas, ha consolidado un modelo de investigación aplicada orientado a la conservación de esta especie. Dicho modelo se caracteriza por la articulación de monitoreo ecológico, generación de conocimiento y acciones directas de manejo, posicionando a la institución como un referente regional en estudios sobre mamíferos acuáticos.

El Laboratorio de Ecología y Conservación de Mamíferos Acuáticos (LECMA) representa el eje operativo de estas estrategias, al desarrollar diagnósticos poblacionales y estudios sobre la dinámica ecológica del manatí. Este trabajo evidencia la relevancia de la ciencia aplicada como herramienta para la toma de decisiones en materia ambiental, particularmente en contextos donde la presión antropogénica altera la funcionalidad de los ecosistemas.

Un aspecto clave del aporte científico de la UJAT radica en la incorporación de tecnologías avanzadas, como la telemetría y el sonar de barrido lateral, que han permitido superar las limitaciones metodológicas asociadas a la baja visibilidad de los cuerpos de agua.

 Investigadores como Darwin Jiménez Domínguez han contribuido significativamente al uso de estas herramientas, facilitando la construcción de cartografías ecológicas que orientan la delimitación de zonas prioritarias de protección.

A pesar de estos avances, los estudios desarrollados en la UJAT han documentado que la presión antropogénica continúa siendo el principal factor de riesgo para la especie. La contaminación, las colisiones con embarcaciones y la degradación de la calidad del agua inciden directamente en la salud y reproducción del manatí, afectando la supervivencia de crías y la estabilidad poblacional. Estos hallazgos subrayan la necesidad de fortalecer políticas públicas y mecanismos de gestión ambiental basados en evidencia científica.

De manera complementaria, la UJAT ha implementado programas de rehabilitación de ejemplares, especialmente de crías huérfanas, integrando protocolos clínicos especializados y prácticas de manejo sustentadas en el rigor metodológico. Este esfuerzo no solo incrementa la tasa de supervivencia de los individuos rescatados, sino que también contribuye a la formación de recursos humanos altamente capacitados, al involucrar a estudiantes en procesos reales de conservación.

La proyección internacional de estas acciones se fortalece mediante la vinculación con organismos como la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (IUCN), lo que permite alinear las estrategias locales con estándares globales. Esta articulación posiciona a Tabasco como un nodo relevante en la investigación y conservación del manatí, validando la pertinencia y calidad científica de los estudios desarrollados por la UJAT.

No obstante, la conservación efectiva del manatí requiere trascender el ámbito académico. La transferencia del conocimiento hacia la sociedad se convierte en un componente esencial para mitigar el impacto humano sobre los ecosistemas. En este sentido, la divulgación científica impulsada por la UJAT contribuye a fomentar prácticas responsables, como el manejo adecuado de residuos, la protección de la vegetación ribereña y la regulación de actividades acuáticas.

En suma, el trabajo desarrollado representa un modelo integral de investigación, formación y vinculación social orientado a la conservación del manatí antillano. Más allá de la protección de una especie, estas acciones se inscriben en una visión de sostenibilidad ambiental que reconoce la interdependencia entre biodiversidad, equilibrio ecológico y bienestar social. La continuidad de estos esfuerzos será determinante para garantizar la resiliencia de los ecosistemas acuáticos del sureste mexicano. (Adrián de Dios)

RECUADRO:
Presión antropogénica, principal factor de riesgo para el Manatí


29-03-2026 /DGCS