Infartos en Tabasco: la ciencia universitaria que lucha contra una epidemia silenciosa
Investigadores y estudiantes enfrentan la “tríada metabólica” desde la formación clínica y la prevención comunitaria.

Tabasco enfrenta una crisis que avanza sin hacer ruido, pero con consecuencias letales: las enfermedades del corazón se consolidaron como la principal causa de muerte, con 7,874 defunciones en el primer semestre de 2025.
Frente a este panorama, la Universidad Juárez Autónoma de Tabasco ha colocado a la investigación y la formación médica en la primera línea de respuesta.
En la División Académica de Ciencias de la Salud, el problema tiene nombre y origen: obesidad, hipertensión y diabetes. La llamada “tríada metabólica” —explica el profesor investigador Sergio Quiroz Gómez— actúa como una amenaza silenciosa.

“Son enfermedades que no avisan. El paciente muchas veces se entera hasta que ocurre el infarto”, advierte.
Los datos respaldan la alerta: entre 2013 y 2021, Tabasco perdió más de 300 mil años de vida saludable por causas cardiovasculares.
Para el estudiante investigador Juvenal Eduardo Salgado Montalvo, esta cifra debe traducirse en decisiones públicas: "No es solo un número, es el impacto real en la vida de las personas. La investigación tiene que servir para cambiar eso”.
En los laboratorios de simulación clínica, la escena es distinta, pero igual de crítica: maniquíes de alta fidelidad, alarmas, equipos en tensión. Aquí, los estudiantes entrenan como si enfrentaran un infarto real.
El instructor certificado Harry Amaury Mosqueda García lo resume sin rodeos:
“En un paro cardiaco, cada segundo cuenta. La diferencia entre la vida y la muerte es la preparación”.
Durante las evaluaciones de Soporte Vital Cardiovascular Avanzado (ACLS), los alumnos ponen a prueba habilidades en reanimación cardiopulmonar, uso de desfibriladores y liderazgo en situaciones límite.
Entre ellos, Cristian Jesús Acosta González, quien destaca la importancia de llegar listo al campo clínico: “No podemos aprender en el hospital desde cero. Tenemos que llegar con las competencias dominadas”.
Pero la estrategia no se queda en el aula. La investigación se extiende a comunidades, donde la prevención se vuelve clave.
La académica Carla Celorio subraya que entender el contexto social es fundamental: "No es lo mismo atender a un paciente con acceso a servicios que a uno que no sabe que tiene hipertensión. Ahí es donde la medicina también se vuelve social”.
A través de tamizajes y educación preventiva, los futuros médicos identifican factores de riesgo antes de que se conviertan en emergencias.