Entre miel nativa: las abejas que sostienen la vida de Tabasco

No todas las abejas producen miel. Algunas viven solas, otras forman colonias; unas anidan en troncos y otras en el suelo. Las hay de diferentes tamaños y colores, e incluso especies que comienzan su actividad al amanecer, al atardecer o durante la noche.
Todas, sin embargo, cumplen una función esencial: participan en la reproducción de las plantas y sostienen la biodiversidad.
Ese es el universo que estudia la Universidad Juárez Autónoma de Tabasco (UJAT), mediante proyectos que combinan investigación, conservación y vinculación con las comunidades.
Esta labor fue presentada en TV UJAT 35.1, dentro del programa “Latente: investigando la biodiversidad”, a través del documental “Entre miel nativa”, producido por el Mtro. en Ciencias Ambientales Neil Ebeth Morales Rodríguez y emitido el 12 de agosto de 2026. Participaron el Mtro. Judá Cristóbal Suárez Ramírez y la Dra. Heradia Pascual Cornelio.

Un mundo que va mucho más allá de la miel
En el mundo existen más de 21 mil especies de abejas y México posee una gran diversidad. En Tabasco se han confirmado más de 100 especies.
La mayoría son solitarias y no vive en colmenas. Algunas se alimentan de polen y néctar; otras están especializadas en recolectar aceites de determinadas plantas. También existen especies crepusculares, adaptadas a flores que abren durante las primeras o últimas horas del día.
Su función más importante es la polinización. Al desplazarse de una flor a otra, transportan polen y favorecen la reproducción de numerosas plantas, incluidas algunas de importancia alimentaria.

En Tabasco, por ejemplo, las abejas de las orquídeas participan en la reproducción de la vainilla, particularmente en la región de Tacotalpa. Otras especies mantienen una estrecha relación con las flores de calabaza.
Así, una abeja representa mucho más que la miel que puede producir: es una pieza de la red ecológica de la que también depende nuestra alimentación.
Wanha’: conocer para conservar
En la Reserva de la Biosfera Wanha’, alrededor del río San Pedro Mártir, entre Balancán y Tenosique, investigadores de la UJAT documentaron durante un año las abejas presentes en distintos sitios de la reserva.

La Palma, Sueños de Oro, Cascadas de Reforma y San Pedro fueron algunos de los puntos explorados. Para localizar a los polinizadores se utilizaron redes y diferentes tipos de trampas de color, además de atrayentes con aromas similares a los de las orquídeas.
Cada registro permite conocer qué especies habitan el territorio, sus hábitos y su relación con la vegetación.
Investigar las abejas es, en buena medida, investigar el ecosistema que las sostiene.
La melipona: ciencia y tradición
En la División Académica Multidisciplinaria de los Ríos, el trabajo se concentra en las abejas meliponas, especies nativas de la región.

Aquí la investigación se encuentra con una tradición ancestral: el manejo de las abejas en troncos conocidos como jobones.
Ante la pérdida de poblaciones relacionada, entre otros factores, con la deforestación, el proyecto desarrolla cajas tecnificadas que facilitan la adaptación, manejo y reproducción de las colonias. Esto permite multiplicar las poblaciones y contribuir a su conservación.
El proyecto también incorpora a estudiantes, productores, investigadores, colaboradores externos y organizaciones sociales. De esta manera, el conocimiento generado en la universidad se transforma en asistencia tecnológica para las comunidades. (ADS)
24-08-2026 /DGCS