Ciencia para cultivar y conservar la vida acuática

En Tabasco, hacer acuicultura no significa solamente criar peces. Detrás de cada organismo que logra desarrollarse en condiciones controladas existe un complejo trabajo científico que comienza con el conocimiento de la especie, continúa con el control preciso de su ambiente y puede terminar en algo tan concreto como capacitar a un productor o recuperar poblaciones que han disminuido en los cuerpos de agua. En esa ruta, la Universidad Juárez Autónoma de Tabasco desarrolla investigación orientada a dos desafíos que convergen: producir alimentos de manera sustentable y contribuir a la conservación de la biodiversidad acuática regional.

Una parte de ese trabajo se realiza en el Laboratorio de Acuicultura Tropical (LAT) de la División Académica de Ciencias Biológicas, donde investigadores estudian especies nativas como el pejelagarto (Atractosteus tropicus) y las mojarras tenguayaca, castarrica y paleta. Para reproducirlas y desarrollarlas adecuadamente en cautiverio es necesario controlar variables que en la naturaleza cambian constantemente: temperatura, pH, oxígeno disuelto y calidad fisicoquímica del agua. La investigación permite comprender cómo responden los organismos a esas condiciones y establecer sistemas de cultivo adecuados para las distintas etapas de su desarrollo.

El desafío aumenta durante las primeras fases de vida. Las crías requieren condiciones biológicas específicas y, en sus estadios tempranos, alimento vivo que garantice su supervivencia y crecimiento. 

La doctora María de Jesús Contreras García, corresponsable del LAT e investigadora de la DACBiol, explica que cada fase demanda acondicionamientos particulares y un seguimiento constante. En organismos marinos, además, los márgenes de tolerancia frente a las variaciones ambientales son particularmente estrechos, por lo que el monitoreo durante la etapa larval se convierte en una tarea esencial.

Esta precisión científica ha permitido avanzar en uno de los objetivos centrales del Laboratorio: desarrollar alternativas para la reproducción de especies nativas en condiciones controladas. 

El doctor Wilfrido Miguel Contreras Sánchez, responsable del LAT y titular de la Secretaría de Investigación, Posgrado y Vinculación, destaca que la Universidad ha consolidado protocolos para la reproducción en cautiverio del pejelagarto, al tiempo que profundiza en el conocimiento de su crecimiento y de los procesos de engorda.

Pero el valor de esta investigación no termina cuando se obtiene un resultado experimental. Su verdadera dimensión aparece cuando el conocimiento puede salir del laboratorio y convertirse en una herramienta para la sociedad. Los avances desarrollados en la Universidad se han vinculado con programas de capacitación dirigidos a productores regionales y con estrategias de repoblación de cuerpos acuáticos donde las poblaciones naturales han experimentado descensos críticos. 

Así, la investigación deja de ser únicamente una acumulación de datos y procedimientos para convertirse en una posibilidad de intervención sobre problemas productivos y ambientales.

Esa conexión entre ciencia y sociedad es también uno de los propósitos de LATENTE: Investigando la Biodiversidad, programa de divulgación científica producido por la Dirección General de Comunicación Social y transmitido por TV UJAT 35.1. En su emisión “El reto de hacer acuicultura”, el programa abrió una ventana para conocer el trabajo que se desarrolla en el Laboratorio de Acuicultura Tropical y acercar al público a los desafíos que enfrenta esta actividad en la región.

La experiencia documentada en LATENTE permite observar que la acuicultura enfrenta limitaciones técnicas y económicas, además de deficiencias de infraestructura. Frente a ese escenario, la investigación universitaria adquiere una dimensión práctica: generar conocimiento que ayude a encontrar alternativas ante los retos de la producción acuícola y, simultáneamente, contribuya a preservar especies que forman parte de los ecosistemas de Tabasco.

El trabajo que se desarrolla en el LAT y su articulación con la Estación Marina de la UJAT, ubicada en Jalapita, Centla, muestran una investigación que parte de la biología y la experimentación, pero que busca llegar más lejos: al productor, a los cuerpos de agua y a la sociedad.

En esa convergencia está una de las mayores fortalezas de la ciencia universitaria: investigar para entender, desarrollar tecnología para resolver y compartir el conocimiento para transformar. En el caso de la acuicultura tropical, conservar una especie nativa y encontrar formas sustentables de producirla no son objetivos opuestos; pueden formar parte de una misma estrategia científica para enfrentar los desafíos alimentarios, productivos y ambientales de Tabasco. (ADS)

 

07-09-2026/DGCS