Sergio Olhovich, un cineasta tabasqueño de corazón

Al compartir recuerdos de su infancia en la entidad y hablar de la relación personal que mantiene con Tabasco, el cineasta Sergio Olhovich, afirmó que se siente “tabasqueño de corazón” y en entrevista exclusiva para Radio y TV UJAT, compartió que su trayectoria ha estado vinculada a algunos de los episodios y problemáticas que han marcado la historia de México.

De visita en la entidad para ser homenajeado por la Universidad Juárez Autónoma de Tabasco (UJAT) a través de la ceremonia “Sergio Olhovich: Voz esencial del cine mexicano”, el realizador de origen ruso expresó que, aunque no nació en Tabasco, su vida también está ligada a esta entidad y al citar una frase popular, se reconoció como tabasqueño. “Me encanta el agua, la selva, la música, la poesía, todo lo que es de esta tierra”.

Luego de señalar que durante este homenaje se presentó su película “1938: Cuando el petróleo fue nuestro”, en el Teatro Universitario, Sergio Olhovich, recordó que su vínculo con Tabasco comenzó desde la infancia, pues su madre era tabasqueña y durante un año vivió en la entidad cuando tenía 12 años. Entre sus recuerdos permanece la imagen de un estado marcado por el agua: “cuando se inundaba acá andábamos en canoas”, relató. 

Formado en el Instituto Estatal de Cinematografía de Moscú, Olhovich explicó que su cercanía con el petróleo también se remonta a aquellos años. Su padre, ingeniero petrolero, participó en la búsqueda de hidrocarburos en Tabasco durante la década de 1930 y, según recordó el cineasta, estuvo entre quienes encontraron petróleo en la entidad. 

Desde entonces, dijo, creció familiarizado con la importancia de este recurso y con las ideas sobre soberanía nacional que su padre le transmitió. Esa memoria personal terminó encontrando un cauce en “1938: Cuando el petróleo fue nuestro”, largometraje de ficción que reconstruye los acontecimientos previos y posteriores a la expropiación petrolera decretada por el presidente Lázaro Cárdenas el 18 de marzo de 1938.

Llevar esta historia a la pantalla implicó años de investigación y un proceso de producción complejo, por lo que desarrolló el argumento junto con el escritor Carlos Montemayor, a partir de entrevistas, documentos y testimonios relacionados con aquella época; posteriormente continuó en solitario la escritura del guion. 

La filmación incluyó diversos espacios, entre ellos Palacio Nacional, Xochimilco y otras locaciones utilizadas para recrear la atmósfera de 1938. Para el cineasta, presentar esta obra ante estudiantes universitarios representa también una oportunidad para acercarlos a una página de la historia nacional que, desde su perspectiva, mantiene vínculos con el México contemporáneo.

En la construcción de esa mirada histórica participó María Gabriela Robles Mac Eachen, esposa de Olhovich y directora de arte de la cinta, quien en entrevista para Radio y TV UJAT explicó que uno de los principales retos consistió en reconstruir con precisión los detalles de la época. Vestuario, maquillaje, mobiliario, objetos y ambientación fueron revisados a partir de una investigación visual y mediante un trabajo coordinado con los responsables de cada área. 

En el caso de Palacio Nacional, señaló que las posibilidades de intervención eran limitadas, por lo que la recreación se apoyó en elementos puntuales que permitieran acentuar el contexto histórico.

Para Robles Mac Eachen, esa atención a los detalles también ofrece una enseñanza para las nuevas generaciones. “Tienen que aprender a ver”, señaló al referirse a los jóvenes universitarios, al explicar que observar requiere conocimiento, interés y disposición para cuestionar e investigar. 

Desde esa perspectiva, “1938: Cuando el petróleo fue nuestro” no solo reconstruye una época mediante el cine, sino que propone al espectador detenerse en aquello que aparece frente a la cámara: desde un objeto y un vestuario hasta los espacios donde transcurre la historia. 

 

25-09-2026 / TEPM