Cuando la ciencia sale del laboratorio para vinculación social

La ciencia no sólo ocurre en los laboratorios ni pertenece exclusivamente a quienes se dedican a la investigación. Está presente cuando un joven descubre las matemáticas a través del ajedrez, cuando el conocimiento llega a comunidades alejadas de los centros urbanos o cuando una explicación sobre ingeniería encuentra en las redes sociales a miles de personas interesadas en comprender cómo funciona el mundo que las rodea.
Estas experiencias formaron parte de una emisión especial de “La ciencia está en los detalles”, producción de Radio y TV UJAT realizada con motivo del Día Internacional de la Cultura Científica, que se conmemora cada 28 de septiembre. El programa reunió distintas miradas alrededor de un mismo desafío: conseguir que el conocimiento científico salga de los espacios especializados y pueda ser comprendido, discutido y utilizado por la sociedad.
La fecha tiene un significado particular para la Universidad Juárez Autónoma de Tabasco, que ha encontrado en sus medios de comunicación una vía para acercar el conocimiento a públicos distintos de los que habitualmente consultan revistas especializadas o participan en congresos académicos. La divulgación permite traducir conceptos complejos sin restarles rigor y, sobre todo, explicar por qué una investigación puede tener relación con la vida cotidiana.

Radio UJAT 96.1 FM y TV UJAT 35.1 han destinado parte de su programación a ese propósito. Espacios como “Sabor a Ciencia”, "Creando Con-Ciencia ", "Micromundos" y “La ciencia está en los detalles”, además de producciones documentales como “Latente, Investigando la Biodiversidad”, permiten que investigadores, profesores, estudiantes y especialistas expliquen qué estudian, cuáles son sus hallazgos y de qué manera pueden contribuir a entender problemas del entorno.
A esta tarea se suma "Juchimanes", que cada semana abre un espacio para convertir investigaciones y conversaciones con especialistas en artículos dirigidos a lectores no especializados. El ejercicio parte de una idea sencilla: producir conocimiento constituye una función sustantiva de la Universidad, pero comunicarlo y ponerlo al alcance de la sociedad amplía su utilidad, que es lo que hacemos.
En esa edición especial de "La ciemcia está en los detalles", Virginia del Carmen Bernal Cordero, divulgadora del Consejo de Ciencia y Tecnología del Estado de Tabasco (CCYTET), abordó durante el programa experiencias como “Conciencias en Territorio” y “Explora Conciencia”, creadas para descentralizar las actividades científicas y llevar talleres y exposiciones a distintos municipios de Tabasco.
Su planteamiento incorpora además la formación de nuevas generaciones de divulgadores, la perspectiva de género, las ciencias sociales y una visión transdisciplinaria del conocimiento.

La experiencia de María Guadalupe Juárez Díaz muestra otro camino. La estudiante de la División Académica de Ingeniería y Arquitectura (DAIA), reconocida por su excelencia académica, impulsó el Club Alfiles de Cárdenas, proyecto que utiliza el ajedrez y las ciencias exactas para estimular el pensamiento lógico-matemático entre jóvenes de zonas de alta vulnerabilidad.
Su participación en certámenes e intercambios internacionales en Rusia y China le permitió también plantear la importancia del acompañamiento de docentes y familias para desarrollar las capacidades científicas de niñas, niños y jóvenes, particularmente cuando persisten estereotipos o condiciones sociales que pueden limitar esas vocaciones.
Hugo Arath Pérez de la Rosa encontró una ruta diferente para divulgar: las redes sociales. El egresado de la DAIA y cofundador del proyecto digital “SismoStructureLab” trasladó conocimientos relacionados con ingeniería civil, estática y respuesta estructural a videos y materiales didácticos breves. El contenido, surgido incluso de temas desarrollados en su tesis profesional, ha logrado construir una comunidad digital que supera los 160 mil seguidores.
Los tres casos muestran que divulgar ciencia ya no significa únicamente publicar resultados o explicar descubrimientos. También implica encontrar lenguajes, espacios y tecnologías capaces de conectar el conocimiento con personas que probablemente nunca leerán un artículo especializado, pero que diariamente toman decisiones relacionadas con la salud, el ambiente, la tecnología, la energía o la información que consumen.
Ahí adquiere sentido la cultura científica. Frente a fenómenos como la desinformación, el cambio climático o la transformación tecnológica, acercarse a la ciencia permite no sólo conocer resultados, sino aprender a preguntar, contrastar información y distinguir entre una afirmación y la evidencia que puede sostenerla.
El Día Internacional de la Cultura Científica representa algo más que una conmemoración, permite observar cuánto del conocimiento generado en las universidades consigue salir del laboratorio y del aula para llegar a la radio, la televisión, las redes sociales o una página como Juchimanes.
El reto no termina al producir ciencia: continúa hasta conseguir que alguien pueda comprenderla, cuestionarla y utilizarla, lo cual hemos venido haciendo en esta universidad de los tabasqueños y de México.
28-09-2026 / ADS