La radio universitaria, una voz que trasciende las aulas

Hubo un tiempo en que la radio reunía a las familias alrededor de un aparato receptor. Las noticias, la música, los relatos y las voces de sus protagonistas llegaban a los hogares mediante ondas que atravesaban grandes distancias. Con el paso de los años cambiaron los equipos, aparecieron nuevas tecnologías y se multiplicaron las formas de comunicación. Sin embargo, algo permanece: la capacidad de la radio para acompañar, despertar la imaginación y establecer una relación cercana con quienes escuchan.

En ese universo sonoro, las radios universitarias ocupan un lugar particular. No surgieron para competir por los grandes mercados publicitarios ni para reproducir los modelos de entretenimiento comercial. Su razón de ser está vinculada con la educación, la cultura, la divulgación científica y la circulación de ideas. Son una extensión de las universidades hacia la sociedad y, al mismo tiempo, una oportunidad para que el conocimiento producido en las aulas y los laboratorios encuentre nuevos públicos.

Esta vocación estuvo presente durante el XI Encuentro Nacional de la Red de Radios Universitarias de México, celebrado del 7 al 9 de octubre en Villahermosa, con la Universidad Juárez Autónoma de Tabasco como anfitriona. Representantes de distintas emisoras compartieron experiencias que permitieron reconocer tanto la riqueza de este medio como los desafíos que enfrenta ante los cambios tecnológicos y los nuevos hábitos de las audiencias.

Una de las reflexiones centrales fue que el futuro de la radio universitaria no depende exclusivamente de sus transmisores, estudios o plataformas digitales. Su verdadera fortaleza se encuentra en los contenidos y en la capacidad de comunicar aquello que tiene importancia para la vida colectiva. Una entrevista con un investigador, la lectura de un poema, una conversación sobre historia o la explicación de un fenómeno natural pueden adquirir una dimensión distinta cuando encuentran un lenguaje accesible y una voz capaz de despertar interés.

La radio tiene, además, una cualidad que otros medios difícilmente reproducen: permite escuchar mientras transcurre la vida cotidiana. Acompaña al conductor, al trabajador, al estudiante y a quien permanece en casa. No exige mirar una pantalla ni suspender las actividades. Esa cercanía constituye una ventaja que las emisoras universitarias pueden aprovechar para acercar la ciencia, las humanidades y las expresiones artísticas a sectores que no siempre tienen acceso a estos conocimientos.

Durante el encuentro, el físico y divulgador Sergio de Régules planteó una cuestión fundamental: comunicar la ciencia no consiste solamente en anunciar descubrimientos, sino en explicar cómo se construye el conocimiento. La observación, las preguntas, las dudas y los procesos de investigación también forman parte de historias que merecen ser contadas. El reto consiste en despertar la curiosidad sin sacrificar el rigor científico.
Esta perspectiva abre posibilidades para las universidades. Sus profesores, investigadores y estudiantes disponen de conocimientos que pueden contribuir a comprender problemas relacionados con la salud, el medio ambiente, la economía, la historia y la vida social. Pero ese conocimiento necesita abandonar el lenguaje especializado cuando se dirige a públicos diversos. La radio puede construir ese puente.

La libertad de expresión y el ejercicio del periodismo independiente también ocuparon un lugar importante en las reflexiones del encuentro. Jorge Carrasco Araizaga, director general de la revista Proceso, recordó la vigencia de un periodismo capaz de cuestionar al poder, documentar los problemas sociales y contribuir a la vida democrática. En una época en que buena parte de la información circula mediante plataformas cuyos algoritmos condicionan su alcance, las radios universitarias tienen la oportunidad de ofrecer espacios para el análisis, la pluralidad de opiniones y el pensamiento crítico.

Otra de sus responsabilidades se encuentra en la preservación de la memoria sonora. La presencia de Francisco Javier Rivas Mesa, director de la Fonoteca Nacional, permitió reconocer la importancia de una institución dedicada a conservar parte del patrimonio sonoro de México. Las grabaciones de escritores, músicos, científicos, profesores y personajes de la vida pública constituyen documentos que permiten conocer otras épocas. 

Una voz conserva matices, emociones y formas de expresión que difícilmente pueden recuperarse mediante la palabra escrita. Digitalizar y proteger esos archivos representa una responsabilidad cultural que también corresponde a las instituciones de educación superior.

La transformación tecnológica plantea, por otra parte, oportunidades que hace algunos años parecían lejanas. Los pódcast, las transmisiones por internet, los repositorios digitales y los contenidos audiovisuales permiten que un programa producido en una universidad mexicana sea escuchado en otras regiones del país e incluso fuera de nuestras fronteras.

En este contexto, Pompeyo Pino, director de Distribución de Radio Francia Internacional en América, compartió experiencias sobre la adaptación de las emisoras a nuevas generaciones y la importancia de establecer vínculos con públicos de diferentes regiones.
 


Su participación permitió apreciar que la radio puede ampliar la circulación de conocimientos y favorecer el intercambio de ideas entre sociedades con distintas experiencias culturales. Compartir producciones entre estaciones universitarias representa, además, una posibilidad de multiplicar su alcance y evitar que contenidos valiosos permanezcan limitados a una sola comunidad.

Pero la tecnología también obliga a reflexionar sobre la responsabilidad de quienes comunican. La circulación de noticias falsas, la manipulación de contenidos y el uso creciente de inteligencia artificial hacen más necesaria la existencia de medios que privilegien la verificación, el pensamiento crítico y la diversidad de opiniones. En ese terreno, las radios universitarias tienen una responsabilidad que no puede medirse únicamente por el número de seguidores o reproducciones.
Durante la inauguración del encuentro, el rector Guillermo Narváez Osorio destacó precisamente esta dimensión formativa y convocó a construir una radio universitaria más abierta, joven, plural e interconectada. Su planteamiento recupera una convicción que acompaña a la educación superior: el conocimiento adquiere mayor sentido cuando se comparte y contribuye a mejorar la vida de las personas.

La radio ha sobrevivido a la televisión, a internet y a las sucesivas transformaciones de los medios. Seguramente continuará cambiando sus formas de producción y distribución. Lo importante será que, detrás de cada innovación, permanezca una voz humana dispuesta a explicar, escuchar y compartir.

 

 

11-10-2026 /DGCS