La sabiduría Yokot’an florece en la ciencia

En las comunidades Yokot’an de Nacajuca, las plantas han sido durante generaciones mucho más que parte del paisaje: representan una fuente de alimentación, medicina tradicional e identidad cultural. Ese conocimiento ancestral encuentra hoy un espacio para su conservación y estudio científico en la Universidad Juárez Autónoma de Tabasco (UJAT), donde investigadores de la División Académica de Ciencias Biológicas (DACBiol) mantienen una colección viva de más de 80 especies vegetales, reunidas en un jardín botánico de 400 metros cuadrados.
El proyecto tiene su origen en los trabajos de campo realizados por el profesor investigador Miguel Alberto Magaña Alejandro, especialista en etnobiología y taxonomía de plantas vasculares, quien documentó 232 especies medicinales utilizadas en la zona chontal de Nacajuca. A partir de este registro surgió la iniciativa de conservar ejemplares representativos en las instalaciones universitarias, donde pueden ser observados, identificados y estudiados sin alterar sus hábitats naturales.
La importancia de esta investigación fue abordada en el programa Latente: investigando la biodiversidad, de TV UJAT 35.1, durante la emisión titulada Explorando la etnobotánica Yokot’an, que permitió conocer la estrecha relación entre las comunidades indígenas, su entorno natural y los conocimientos transmitidos de una generación a otra.

En localidades como Tucta, Mazateupa, Tapotzingo, Coaitalpa y Tecoluta, la vegetación forma parte de la vida cotidiana. Las características del suelo, la abundancia de agua y el entorno de los humedales han favorecido el aprovechamiento de numerosas especies que intervienen tanto en la alimentación como en las prácticas medicinales y ceremoniales de sus habitantes.
El chef investigador Christian Guillermo de la Cruz, indígena Yokot’an del Instituto Tecnológico Superior de Comalcalco, explicó que plantas como el momo u hoja santa, la chaya, el chipilín, el matalí, el epazote y la hierbamora forman parte de la cocina tradicional. Su utilización en guisos, caldos y preparaciones con pescados constituye una expresión de la riqueza gastronómica de las comunidades y de su capacidad para aprovechar los recursos vegetales del entorno.
Pero la relación del pueblo Yokot’an con las plantas trasciende la cocina y la medicina tradicional. Las fibras y maderas de distintas especies también están presentes en las manifestaciones artesanales y ceremoniales, particularmente en la elaboración de máscaras utilizadas en la danza del Baila Viejo y en los elementos que integran las ofrendas comunitarias.
Desde la perspectiva científica, el jardín botánico de la DACBiol representa un espacio de conservación, enseñanza e investigación. Su colección permite a estudiantes y profesores identificar las características de las especies, estudiar su clasificación taxonómica y desarrollar investigaciones sobre sus posibles propiedades farmacológicas, sin que su utilización tradicional constituya por sí misma una comprobación de eficacia medicinal.
Uno de los aspectos más relevantes de este trabajo es el reconocimiento del valor de plantas que frecuentemente son consideradas maleza. Detrás de muchas de ellas existe un conocimiento acumulado durante siglos, relacionado con sus aplicaciones alimentarias, ornamentales y medicinales, que constituye una parte importante del patrimonio biocultural de Tabasco.
La conservación de estas especies también plantea un desafío para las nuevas generaciones: preservar los conocimientos de las comunidades originarias y vincularlos con la investigación científica, mediante una relación de respeto hacia quienes han mantenido vivas estas prácticas.
Así, el Jardín Botánico de Plantas Medicinales de la UJAT no solamente protege una parte de la biodiversidad regional. También contribuye a conservar la memoria de un pueblo cuya relación con la naturaleza demuestra que la ciencia y la sabiduría ancestral pueden encontrarse en un mismo espacio para comprender, valorar y proteger la riqueza biológica de Tabasco.
26-10-2026 /DGCS